Una noche loca junto a mi hijoOs diré que mi nombre es Elvira y que soy una cuarentona que aún está de buen ver. Al menos eso me demuestran mis ocasionales amigos con los cuales me relaciono siempre que puedo.
Hola a todos, lo primero que haré es enviar un saludo a todo aquel que desee dedicar una parte de su precioso tiempo a leer la historia que voy a contar. Pienso que lo mejor será presentarme y así me conocéis. Os diré que mi nombre es Elvira y que soy una cu
Casi CincuentaSoy Manuel, mis amigos me llaman Manu, tengo veinte años recién cumplidos.
Buena presencia, estudios secundarios completos, inglés, computación, facilidad de palabra; todo lo que se pide en los avisos que requieren personal para trabajos varios.
Cuando necesité trabajar, porque mis padres no podían costear mis estudios universitarios, me presenté a miles de avisos de los diarios.
Y, bueno, conseguí mi trabajo actual: cadete en un
A la salud de tus braguitasComo si todo estuviera planeado para que aquella tarde de verano destrozara mi vida de la manera más deliciosa, como si los cuarenta y cinco grados que marcaban el termómetro de la casa estaban premeditados por la naturaleza. Afuera, en las calles, ardía el verano, yo, adentro, ardía a mil infiernos de calenturas viendo las braguitas de mi hermana menor resaltando en el canasto de ropa sucia del baño. En mi hogar vacío como todas las tardes
Emelie en el metroSeis y media de la mañana. Metro. Una estructura de gusano hueca, de vagones interconectados, de silencio en forma de trikiteo. Vemos gente a lo lejos, entrando y saliendo, pocas unidades de figuras en la profundidad. Eso vemos, yo y ella. Ella enfrente mío. Desconocida. Ambos solos de lejanía de algunos casuales. Nos miramos de soslayo. A veces las miradas se rozan. Ella lee un libro. Digo una estupidez sobre el libro, en alto; y la pregunto
Una noche loca junto a mi hijoOs diré que mi nombre es Elvira y que soy una cuarentona que aún está de buen ver. Al menos eso me demuestran mis ocasionales amigos con los cuales me relaciono siempre que puedo.
Hola a todos, lo primero que haré es enviar un saludo a todo aquel que desee dedicar una parte de su precioso tiempo a leer la historia que voy a contar. Pienso que lo mejor será presentarme y así me conocéis. Os diré que mi nombre es Elvira y que soy una cu
A la salud de tus braguitasComo si todo estuviera planeado para que aquella tarde de verano destrozara mi vida de la manera más deliciosa, como si los cuarenta y cinco grados que marcaban el termómetro de la casa estaban premeditados por la naturaleza. Afuera, en las calles, ardía el verano, yo, adentro, ardía a mil infiernos de calenturas viendo las braguitas de mi hermana menor resaltando en el canasto de ropa sucia del baño. En mi hogar vacío como todas las tardes
A la salud de tus braguitasComo si todo estuviera planeado para que aquella tarde de verano destrozara mi vida de la manera más deliciosa, como si los cuarenta y cinco grados que marcaban el termómetro de la casa estaban premeditados por la naturaleza. Afuera, en las calles, ardía el verano, yo, adentro, ardía a mil infiernos de calenturas viendo las braguitas de mi hermana menor resaltando en el canasto de ropa sucia del baño. En mi hogar vacío como todas las tardes
Con mi amigaQuiero contarles lo que sucedió hace unos años entre mi mejor amiga y yo. Tenía yo 20 años cuando ocurrió.
Mi amiga tenia 18. Ella había sido desde siempre una de mis mejores amigas. Nos solíamos comentar los problemas y nos ayudábamos mutuamente en los momentos difíciles. Prácticamente nunca habían existido secretos entre nosotros dos. Nuestra relación era muy sincera. Pero con el tiempo nuestros encuentros fueron más escasos, pu
Amor de JovencitasNo busco sino relatar el sentimiento romántico que termina desbocándose en dos jóvenes, por lo que si esperan morbo y sexo brutal de principio a fin, no les recomiendo el relato, pues saldrán decepcionad@s. Espero les guste. Gracias.
El colegio estaba prácticamente vacío a tan sólo minutos de haber sonado la campanilla. De entre el gentío que apresurado corría hacia la salida, una joven de unos 18 años caminaba en sentido contrario,
El tamaño no importaCon un poco de imaginación y buena voluntad, no exenta de pasión, se puede sacar partido hasta a las cosas más pequeñas.
Entre las tazas de café, en el centro de aquella mesita baja de comedor, descansaban las llaves con el logotipo del león de Peugeot. Él y ella miraron al mismo tiempo hacia aquel juego de llaves.
Se habían conocido apenas dos semanas antes, pero habían congeniado de maravilla. Ella era simpática, ingeniosa, oc
La debacle de las vírgenesHacía más de dos años que la vieja cochera del padre de Antonio, alias el «Quisquillas», habíase convertido en el centro obligado de reunión de toda la pandilla en domingos y demás fiestas de guardar. No es que el local se prestase mucho a ello; pero, a falta de cosa mejor, cumplía bien su cometido y allí se celebraban sus particulares guateques, en los que se comía más con los ojos que con la boca y se bebía más saliva que otra cos