Sexo, mi hermana y el incestoEsta historia parecerá rozar el absurdo, no lo niego. Extraña, alocada e incluso increíble, no lo vamos a discutir a estas alturas. Pero lo que por otro lado me alegra es que la verdad no obedece a razones siempre lógicas, y mucho menos a democracias casuales. Así que sin esperanza alguna de ser creído cuento mi historia, no para ser admirado o envidiado, sino para contar desde el anonimato lo que jamás me atreveré a firmar.
Y quizás
La doble vida de mi vecinaSabía yo que la nueva vecina me iba a dar más de un quebradero de cabeza. Está... demasiado buena. Desde el día en que llegó, con su ropa informal y fashion y llenando el ascensor de olor a vainilla, todos los vecinos varones, solteros o casados, andan detrás de ella, babeando.
Yo también, no os engaño, pero soy consciente de dos cosas: las nulas posibilidades que tengo con ella, y que acabo de dejarlo con mi novia, mi primera novia
Sexo, mi hermana y el incestoEsta historia parecerá rozar el absurdo, no lo niego. Extraña, alocada e incluso increíble, no lo vamos a discutir a estas alturas. Pero lo que por otro lado me alegra es que la verdad no obedece a razones siempre lógicas, y mucho menos a democracias casuales. Así que sin esperanza alguna de ser creído cuento mi historia, no para ser admirado o envidiado, sino para contar desde el anonimato lo que jamás me atreveré a firmar.
Y quizás
Ventana, desayuno y bañoMe despertó el roce de las sábanas contra mi piel.¿Qué día era?. Domingo, el reloj marcaba las 13h30, había salido la noche anterior y pese a haber bebido bastante parecía que no iba a tener resaca. Me removí en la cama y sentí que mi polla rozaba contra las sábanas y es que tenía una erección enorme. Me levanté fui al baño y meé a gusto, pese a lo cual mi empalmazo continuaba; me lavé la boca, y esperé a que aquello bajase, pero